ETNOCIDIO DE LA NACIÓN CHARRÚA: REVALORIZAR LO INJUSTAMENTE DESVALORIZADO…

Betum Artasam Baquiu en Salsipuedes – 11 de abril – Día del Indio

El genocidio y etnocidio de la nación Charrúa ya tiene su Memorial.
“Este señor Rivera, que de a poco va a ir desapareciendo…”

A orillas del Salsipuedes, donde tuvo lugar la pérfida y fríamente planificada masacre, se erige un portentoso, ingenioso y peculiar monumento, “estructura en hierro reciclado” que ­señalan quienes tuvieron la iniciativa­ simboliza la unión de culturas, “fundidas en dos figuras de las cartas de juego de lonja quemada atribuidas al charrúa Tacuabé, inspiradas en las cartas españolas de la época. Las figuras entrecruzadas de las cartas semejan un reloj de arena como testimonio de que el tiempo revaloriza lo injustamente desvalorizado.

El título de la obra significa en las voces charrúas ­Betum artasam Baquiu­ el número ocho y nueve correspondientes a la sota (mujer) y caballero (hombre) de la antigua baraja española”. La reproducción de uno de los amontonamientos de piedra, característicos en cerros de todo el país, herencia espiritual de nuestros antiguos pampas, sirve de apoyo a la muy sentida efigie, enterrando sus patas en la misma Madre Tierra.

El joven historiador local Danny Silveira, asevera que se trata de “recuperar la memoria histórica y nuestra identidad cultural multiétnica”, y para que “nadie se sienta discriminado”.

De esta manera el escultor Juan Carlos Hualde y el Grupo Creativos de Guichón, comparten derechos de autor con Laureano Tacuabé, aquel ágil, muy inquieto y hasta divertido joven charrúa-sanducero, que hacía música con su arco y repujaba en cuero sus cualidades plásticas en el obligado destierro de Francia, junto a Guyunusa -y su niña nacida allende el Atlántico-, el médico Senaqué y el Cacique Vaimaca Perú, sobrevivientes del atroz ardid de Salsipuedes, aunque no de las torturas a las que fueron sometidos en las mazmorras de Montevideo.

Con elogiable sensibilidad, y suma certeza los Creativos guichonénses, ejemplo de gestión e identificación plena en materia de patrimonio histórico-cultural, se hicieron eco de las peregrinaciones hacia el lugar que han sido constantes en la última década, configurando un muy emotivo evento cada 11 de abril.

Una vez más se dieron cita cientos de orientales provenientes de todo el país ­sumados unos cuantos visitantes de países vecinos­ descendientes de indígenas, organizaciones indigenistas y nativistas, emprendimientos culturales varios, autoridades y público en general.

Coincidiendo con “revalorizar lo injustamente desvalorizado” ­luego de repasar el documento del 15 de abril de 1831 firmado por Fructuoso Rivera, adonde dice que “Sorprendí y destruí el 11 del corriente la horda salvaje de charrúas quedando muertos en el campo la mayor parte”, estando “el resto con sus familias y ganados… en poder de la División de Operaciones…”­ Alvaro Lamas, el intendente de Paysandú, cosechó aplausos al expresar que Rivera “es el responsable”.

“Sin embargo ­agrega­ la historia oficial ha colocado a este personaje como héroe de la Patria. Debemos ir sacando obstáculos del camino para que la verdad histórica resplandezca. El general Rivera fue amigo de los charrúas, los utilizó en sus ejércitos.

Recordemos también que el general Artigas, cuando estaba ya liquidando sus últimos esfuerzos, Rivera se pasó a los brasileros. Después fue el primer presidente de los Orientales y cuando terminó su mandato y fue elegido Manuel Oribe, fue Rivera el primero en alzarse y crear el primer gobierno de facto de este país.

Posteriormente, cuando la guerra grande, que allí se inicia, solicitó y obtuvo, siendo también el primero, la intromisión extranjera, los barcos y la milicia francesa entraron a la plaza de Montevideo a pedido de este señor. Y sigue un largo rosario de hechos…”.

Citando de inmediato al poeta mexicano Octavio Paz, quien afirmaba que para reconstruir un futuro tenemos que reconquistar un pasado, Lamas destacó que “ese es el mensaje que hoy recibimos de los charrúas. Fueron exterminados, pero su memoria queda en alto, queda como tiene que estar, no como este señor (Rivera) que poco a poco empieza a ser conocido y poco a poco va a ir desapareciendo”.

El intendente sanducero, cerrando su oratoria inaugural del Memorial remarcó que su intención lejos está de sembrar odios, “estamos sembrando la semilla de la verdad”.

Y en ese sentido se inscribe también, el mensaje del Presidente de la República. Para el Dr. Tabaré Vázquez “la Nación es un pasado común y un futuro compartido. Consecuentemente con ello, creo también que el legado charrúa no sólo ha de reconocerse y valorarse, sino además integrarse en el país que las uruguayas y uruguayos queremos y podemos construir”.
Desde “el compromiso derivado de tal convicción”, el presidente Vázquez dejó “a la agrupación Creativos y a quienes participaron en las actividades por ella convocadas mis felicitaciones por impulsarlas…”. Y eso está muy bien, porque han sido fundamentalmente, colectivos similares a los Creativos de Guichón, en todo el país, los que han estado poniendo las cosas (de la historia) en su lugar.

Elena, así nomás, no le interesa demasiado su apellido, descendiente de charrúas, proveniente del viejo Porongos, cerró el acto. Indica que sus ancestros charrúas “por querer ser libres confiaron en la palabra de Rivera, su inchalá (hermano) del alma… sus aliados para libertar la Patria y no pensaron jamás que éste los traicionara”. Pero allí está ella, y no es la única, ni nada que se le parezca, para “mantener siempre viva la memoria de mi raza”, como dice conmovida.

Está ella, y muy cerquita, en el humilde pueblito de Tiatucura, el más contiguo al Salsipuedes, que todos los abriles nos acoge con música, alimento y fogones, hace un par de años que su escuelita, la número 29, no sólo ha dejado de tener uno de los tres retratos clásicos de los héroes, sino que además se llama ­oficialmente y todo­ Vaimaca Perú. Está Elena, están los niños de la escuelita y sus maestros, y de ahora en más, el Memorial Betum Artasam Baquiu.
En la comarca de los “luctuosos hechos del 31”, lo único definitivamente muerto, es la mentira.

Fragmento de nota del periodista Nelson Caula publicada el 11 de abril de 2005 en Diario “La República” y el sitio web: chasque.net/vecinet

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